lunes, 27 de abril de 2009

Indolencia

Llevo corridos dos kilómetros cuando de pronto veo a mi lado, pegado a la orilla de la laguna, a un perro negro, probablemente vagabundo, caminando a la par mía.

Siempre me llamó la atención la forma en que algunos de estos animales buscan tu compañía en ese contacto inicial, donde primeramente te miran de reojo, haciéndose notar pero con disimulo, como buscando tu atención pero nunca de forma directa. Basta que uno les diga algo en un tono amistoso o bien les haga un gesto cariñoso para que finalmente se den por vencidos y no puedan seguir sosteniendo más esa máscara de indiferencia inicial, reconociendo así, con un movimiento contínuo de cola, que sólo buscan algo de cariño como cualquier otro de nosotros. Sin embargo yo no hago nada de eso: no le digo nada ni le hago gesto alguno, sigo como si nada.

Realidad difusa




Al pie de un paredón se eleva una plegaria, y con ella cobran relevancia las voces de los que no se han manifestado por creer que sus apreciaciones no merecían ser consideradas.

(Pobre de ellos, de los silenciosos que desde el vamos siéntense ignorados; pobre de ellos porque en su renuncia hay una consecuencia que más allá de inevitable, puede tornarse peligrosa).

Soplaba el viento llano sobre lo inmutable del cemento, haciendo que el trazo declarante mutara entre temblores. La declaración, merecedora de un sinfin de controversias, se presume que fue póstuma.

"Sólo son suspiros de una realidad difusa".

Ni sueño, ni vigilia. Ni nada que se le parezca. Tan sólo fue una queja de alguien entregado al abandono de sí mismo.

martes, 21 de abril de 2009

privacidad

Buscó desafiar los límites, no por caprichosos, sino por necesidad. Pretendía hallarse a salvo de todo manifiesto absurdo y orquestado por parte de quienes le hacían creer que su salud corría peligro.

Patrañas del poder, pensó en su intimidad. Y antes de rebelarse contra las imposiciones que no dejaban de cosificarlo, se sentó entre medio de dos columnas que apestaban. Allí, seguramente, nadie se animaría a molestarlo.