martes, 16 de junio de 2009

Premisa

No soy malo, no soy malo, no soy malo, no soy malo, no soy malo, no, no, no, noooooooo.

lunes, 15 de junio de 2009

La nobleza obliga

Algún día, cuando veas lo tanto que tuviste y lo tan poco que hiciste, vas a darte cuenta de lo miserable que habrás sido. Y si por esas cosas de la vida pudieras percatarte de ello mucho antes de que yo te lo advirtiera haré honor a mi nobleza y ya no te diré más nada: agacharé mi mirada y marcharé con la certeza de que habré sido yo quien no pudo despojarse de sus propias miserias. Eso sí: en este último caso, estaré esperando algún gesto de tu parte que me permita lograr algún tipo de reivindicación.

Asuntos imposibles

Si pudiera detener el tiempo, seguramente no lo haría. Primero, porque mucho antes de ello tendría otros asuntos más importantes que resolver; y segundo, porque en caso de tener esa posibilidad estaría jugando con fuego: sin tiempo, no hay movimiento; sin movimiento, no hay devenir. Y para vivir es preciso contemplar esta última chance.

En todo caso, si la cuestión pasa por elegir indefectiblemente alguna opción, preferiría congelar cualquier tipo de instantes cuando ya no quede más nada por vivir. Al fin y al cabo, es lo que han hecho muchos: especialmente, aquellos que no se encuentran más aquí, entre nosotros.

sábado, 6 de junio de 2009

La soledad

Hay dos tipos de soledad: la personal (ausencia de una relación íntima con alguien) y la social (carencia de amistades)



Tres características definen la soledad: es el resultado de relaciones sociales deficientes, constituye una experiencia subjetiva ya que uno puede estar solo sin sentirse solo o sentirse solo cuando se halla en grupo; y, por último, resulta desagradable y puede llegar a generar angustia.

La soledad, salvo excepciones, es una experiencia indeseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red es escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. Se distingue dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones. Parece, por otro lado, que la soledad está relacionada con la capacidad de las personas para manifestar sus sentimientos y opiniones.

Cuando nuestra habilidad para relacionarnos es deficiente, aumenta la probabilidad de que nos quedemos solos ya que las relaciones que mantenemos son menos entusiastas y empáticas. En general, las personas con problemas de neurosis se muestran convencidas de que no resultan amables ni dignas de ser apreciadas, y rechazan cualquier tipo de amigos potenciales con el objetivo de protegerse a sí mismos del posible rechazo. La soledad esta muy relacionada con la pérdida de relaciones con ese conjunto de personas significativas en la vida del individuo y con las que se interactúa de forma regular. La definición más común de soledad es la de carencia de compañía y que se tiende a vincularla con estados de tristeza, desamor y negatividad, obviando los beneficios que una soledad ocasional y deseada puede reportar.