
Tan pronto como fue resolviendo sus enigmas, comenzó a añorar el ímpetu dado por sus vacilaciones; de las cuales ya no renegó jamás, porque utilizadas en su justa discreción supieron abrirle las puertas de lo que anteriormente fue imposible.
De cualquier manera, hay una actualidad que lo incomoda y que lo niega a aceptar una realidad subsumida al distrito del reposo. Por ello es que ciertas preocupaciones no han cesado en él, quien ahora se debate cómo es que todo debe continuar en la fragilidad de un presente que naufraga según un antes y un después.


