jueves, 1 de octubre de 2009

Las muertes de cada día


Todos los días se muere
. Ya sea al momento de abandonar la vigilia o de desechar alguna idea. Ya sea cuando se manifiesta el latido del silencio o cuando se renuncia a la necesidad de una esperanza. O bien, cuando las decisiones importantes llevan consigo la inevitable resignación de otras tantas libertades.

En cada una de las muertes cotidianas subyace un mensaje con aristas de contradicción: quizás la muerte sea una parte de la vida; quizás la vida sea una excepción a las condiciones de la muerte. Quizás la regla sea, lisa y llanamente, morir de muchas maneras y a cada instante; sin que nadie, por ello mismo, deje de seguir viviendo.

No hay comentarios.: